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Una estrella del bàsquet universitari USA arribà a Inca als anys 70 (04/04/2019)

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Llega finales de marzo y primeros de abril y con ellos la locura del March Madness, la gran fiesta del baloncesto universitario americano. Momento apropiado para contar la historia de Dale Koehler, que llegó a Inca humilde, pero con una carrera universitaria llena de éxitos.

Una estrella del baloncesto universitario USA en Inca.

En 1974, una serie de jugadores y aficionados de Inca fundan el Club Baloncesto Constancia. Tras una buena temporada, Pepe Albaladejo, propietario de la empresa Yanko, se involucra como patrocinador del equipo.

En la temporada 1975-76 logra el ascenso a Tercera División catalano-balear, tras quedar Campeón de Balears por delante de Patronato y Sant Lluís.

Para la temporada 1976-77 se hace una inversión espectacular. Con un presupuesto que algunos medios de comunicación cifran en más de 5 millones de pesetas (30.000 euros), cantidad superior a la de algunos clubes de Liga Nacional, se ficha a los mejores jugadores de la Isla y a 4 jugadores de equipos peninsulares: Toncho Nava, Pedro Cifre, Quique Carrión y Manolo Sanemeterio. Para rematar este equipazo, Mateu Terrades se desplaza a Madrid para fichar un jugador extranjero.

En la capital había una serie de jugadores americanos probando de cara a su incorporación a algún equipo español. Entre todos ellos, Moncho Monsalve recomendó al representante del equipo mallorquín a Dale Koehler.



Cuando Koehler llegó a Mallorca se instaló en un piso modesto en el centro de Inca. Poco después llegó su esposa Renee, con la que se acababa de casar. Aunque no hablaba nada de castellano, Toni Comas, su entrenador, explica que el primer día de entrenamiento se presentó con un diccionario para hacerse entender. Sus compañeros le recuerdan humilde y de carácter reservado.

El americano era un ala pívot (más alero que pívot) de 203 cms y 104 kilos, aunque en el Yanko jugó habitualmente de 5. Se mostró poderoso e intimidador, aunque le gustaba más recibir a 3/4 metros y tirar desde fuera. No era el perfil de jugador americano habitual en la época, alrededor del que giraba todo el juego ofensivo de su equipo. De hecho, la nómina de tiradores del Yanko era espectacular: Carrión, Nava y Cifre, además de Koehler, promediaron más de 14 puntos por partido.

Tal vez esa libertad fue la que permitió ver a un jugador hábil para taponar, inteligente para asistir y reboteador, muy reboteador.

El equipo arrasó esa temporada, con 27 victorias, 1 empate y 2 derrotas, consiguiendo el ascenso a 2ª División en Logroño.

Precisamente esa superioridad del equipo y ese reparto de las acciones ofensivas, dejaron la sensación de que el americano jugó a un ritmo más bajo del que realmente era capaz, pese a los 24 puntos y 15 rebotes que promedió.

Tal vez influyó en esta sensación el lógico periodo de adaptación de los jugadores americanos al básquet FIBA o el hecho de jugar en una posición no habitual.

Pese a relacionarse poco con sus compañeros fuera del baloncesto, estos sí recuerdan un par de anécdotas del americano. El ritual de vendarse los tobillos con papel higiénico y esparadrapo antes de los entrenos y los partidos, era toda una novedad en el básquet balear de la época. No fue menos llamativa la vez que llegó con un Renault 5 de color amarillo dejando una estela de humo y olor a quemado, al ir desde su casa a la pista en primera, pensando que era un coche automático...



Pero... ¿de dónde salió Koehler? La mayoría de los que fueron sus compañeros no saben decir de dónde provenía ni cuál fue su trayectoria posterior.

Paul Warner, jugador norteamericano del Boscos Ciutadella en la temporada 1976-77, escribía este mensaje a Fel Cortés, compañero suyo en el conjunto menorquín:

En septiembre de 1976, durante mi vuelo a Ciutadella, leí un artículo en Sporting News (una publicación deportiva muy popular en ese momento) sobre un chico de la Universidad de Wisconsin del que se decía que era el mejor jugador estadounidense para ir a Europa ese año. Nunca recordé su nombre, pero sí recordaba que era de la Universidad de Wisconsin. Años después, cuando empecé a utilizar el ordenador, vi un recorte de periódico de cuando jugamos frente al Yanko de Mallorca. Decidí investigar a qué universidad había ido Dale Koehler, el estadounidense del Yanko, y me sorprendió descubrir que era la misma persona que leí en el vuelo años atrás. ¿Sabías que el Yanko había reclutado al mejor jugador de los Estados Unidos? También fue seleccionado por un equipo de la NBA, pero eligió cruzar el Atlántico para jugar

Y así es. Koehler era la estrella de su universidad y fue drafteado por los Cleveland Cavaliers en 1976.

Dale comenzó a jugar a baloncesto en el instituto de Kewaunee, donde completó el ciclo de 4 años, convirtiéndose en uno de los líderes históricos en puntos y rebotes, promediando 26 puntos y 18 rebotes por partido en su último año. Integrante del All Northeastern Wisconsin Conference Team en 1970, All Packerland Conference Team en 1971 y 1972 y All-State por la Associated Press y por la United Press International en 1971 y 1972. Como senior, en 1972, llevó al instituto al primer torneo estatal en 38 años.

Posteriormente se incorporó a la Universidad de Wisconsin, donde jugó entre 1972 y 1976. Integrada en la conferencia Big Ten (la más antigua de la NCAA), el papel de Dale fue estelar en sus últimos dos años. Fue capitán del equipo y Mejor Jugador de la universidad en las temporadas 1974-75 y 1975-76; 5º mejor anotador de la Big Ten en la temporada 1974-75 y 7º en la 1975-76, 5º reboteador de la Big Ten en la campaña 1975-76 e incluido en el 2º mejor equipo de la conferencia en 1976.

El 2 de febrero de 1975 anota 38 puntos ante Iowa, la que entonces es la 2ª anotación histórica de la universidad tras los 42 que metió Ken Barnes en 1965.

Acumuló 1.200 puntos (tercer jugador en toda la historia de la UW en conseguirlo, tras Clarence Sherrod -1971- y Joe Franklin -1968-) y 680 rebotes en su etapa universitaria.

Tras jugar en el Yanko, la temporada 1977-78 juega en 1ª division de Bélgica en el BBC Athlon de Iprés, promediando 24 puntos y 15 rebotes y participando en el All Star de la liga.

Toni Comas recuerda que en 1978 estuvo unos días de vacaciones en Mallorca, tras acabar la temporada en Bélgica, y cada día iba a entrenar a La Salle, donde Comas entrenaba al Flavia, lo que demuestra la profesionalidad del ala pívot americano.

Dale Koehler, una estrella del baloncesto universitario estadounidense, que en Mallorca, por diferentes motivos, no demostró todo su potencial.

Fuentes:

uwbadgers.com

Bigten.org

www.sports-reference.com

Kewaunee a Harbor Community. 1983 (libro)

Diario de Mallorca

Agradecimientos:

Toni Comas, Fel Cortés, Joan Pons, Joan Sastre, Pedro Cifre, Pep Matas y Pedro Comas.

Fotografías:

Kewaunee a Harbor Community y Pedro Cifre

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