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Yes Sir! (¡Sí señor!) (05/11/2018)

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Aquest dilluns vos contam una història de fa 27 anys. Ens anam fins a Eivissa per xerrar de la figura d'un àrbitre: Miquel Tomás Martínez. Persona molt vinculada al bàsquet i des de diferents llocs: àrbitre i delegat federatiu. És un article de Jacinto Real. 

Yes Sir! (¡Sí señor!)

Fue la primera falta que le pitó, nuestro protagonista Miguel Tomás Martínez a Wayne Robinson y esa fue la respuesta del jugador, un pívot americano portentoso, elegante y auténtica leyenda en el Real Madrid, formando pareja con Fernando Martín, ahí es nada...


Apuraba sus últimos años en España en un Cacaolat Granollers con aspiraciones comandado por el eterno base Chichi Creus. Delante, la Cibona de Zagreb de uno de los más grandes jugadores de Europa, el malogrado Drazen Petrovic. El sitio seguro os suena, Pabellón Blanca Dona de Ibiza, año 1991, partido amistoso, incluido en un triangular junto a la selección española, en las I Jornadas Internacionales de Baloncesto " Ciutat d´Eivissa" organizada por el Patronat Municipal d´Esports d´Eivissa.

Esta semana había quedado con Miguel Tomás Martínez, ex árbitro y ex delegado federativo en Ibiza y Formentera, aunque a lo único que me niego añadir el prefijo “ex”, es a su pasión por el baloncesto. En el puzzle de la historia de este deporte en las Pitiüses y en el archipiélago, no podía faltar su figura, Tomás y Seguí; Seguí y Tomás. Formaron una pareja de árbitros durante años en Ibiza arbitrando centenares de partidos que muchos aún recuerdan.

Siempre he pensado que para ser árbitro, tienes que tener una pasta especial, te gusta el baloncesto, pero huyes de los focos, pocas veces recibe el aplauso del pabellón, ellos buscan justo lo contrario: pasar desapercibido. Si en una larga crónica periodística leen el epíteto "correcto", después de su nombre, quedan satisfechos, cuando por el contrario se escribe algún párrafo de más sobre él, es porque ha habido alguna polémica, sin embargo a Miguel Tomás Martínez, le encanta el baloncesto, arbitrar, el silbato…  Se lo tomaba como una responsabilidad, tratando de ser lo más justo posible. Incomprendido muchas veces, él continuaba con su compromiso semanal junto a la que ahora es su actual esposa, Isabel Riera Barceló (detrás de un gran árbitro, siempre hay un/a gran auxiliar de mesa). Arbitraban uno, dos, tres partidos, los que hiciese falta, para no detener la competición.

Es un amante del baloncesto de cantera, no solo ha arbitrado infinidad de partidos sino que ha formado y ha tratado siempre de ayudar a las nuevas generaciones de árbitros y a los jovencísimos jugadores que empezaban, para que entendieran el sentido de la infracción que les señalaban; haciendo referencia al 35 aniversario del Mundial de Baloncesto que se celebró en Ibiza, recuerda como , junto con otros amantes del baloncesto, subió diariamente al pabellón militar de "Sa Coma", semanas antes, para lijar la pista, tablilla por tablilla y repintarla, para que las líneas del campo se vieran perfectamente desde la grada. Hicieron en palabra suyas "la mili del Mundial".

Los que asistieron como espectadores seguro que no se percataron del detalle, fue una más de las muestras de compromiso y dedicación al baloncesto de manera anónima. Durante la competición llevaba el crono y su mujer fue auxiliar de mesa, disfrutando en primera fila del ambiente de un mundial.

Algunos leyendo este escrito, fruncirán el cejo, o se les escapará una leve sonrisa, recordando “aquella falta que me pitó o aquel partido que perdimos en la última jugada donde me pitó pasos…”

Es posible que tengan razón, Miguel Tomás Martínez, nunca ha pensado que fuese infalible. Cuando pitó la segunda personal a Wayne Robinson, éste se giró y en un brinco levantó el brazo en un instante mirando a nuestro protagonista y se oía desde la grada "Yes Sir!" (¡Sí señor!) aunque torciendo levemente el gesto, mostraba de una forma elegante su disconformidad pero a la vez respeto por la figura arbitral y acato de su decisión, equivocada o no.

Éste es el legado que nos deja, esta pequeña historia de baloncesto, de un gran personaje Miguel Tomás Martínez, como todos los árbitros, merecen nuestro profundo respeto y apoyo, por su trabajo, tomen la decisión acertada o no, su labor merece reconocimiento.

Pd: En ese mismo partido, Drazen Petrovic fue expulsado por cinco faltas personales.

 

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